OPERACION BRONCEADO.
Comienza la operacion bronceado, pero antes de exponerse al sol, conviene elegir bien el factor de protección, limpiar la piel e hidratar el organismo.
Todo por un buen color. El sol tiene efectos positivos innegables: estimula la glándula pineal, que influye en el estado anímico, y desempeña un papel fundamental en el proceso de síntesis de la vitamina D, necesaria para la salud de la piel.
Sin embargo, la progresiva destrucción de la capa de ozono aumenta la agresividad de los rayos ultravioletas, que penetran en las capas profundas de la epidermis rompiendo las fibras de elastina y colágeno de la piel.
Por efecto del sol, la capa hidrolipica pierde sus defensas naturales y aparecen las arrugas, ello hace que la operacion bronceado pueda ser nefasta y muy negativa para nuestra salud.
Pero, además, el sol provoca otras consecuencias que se aprecian 15 años después de la agresión en forma de eritemas, intolerancias solares, alergias, envejecimiento cutáneo y, en casos extremos, el temido melanoma.
Es conveniente tener esto en cuenta en nuestra operacion bronceado, no lo debemos de tomar a la ligera. Para evitarlo, hay que tomar el sol poco a poco y con protección, incluso con la piel bronceada.
Otros efectos de una temeraria exposición al sol y de una operacion bronceado mal llevada es la aparición de marchas, que suelen darse en zonas donde la pigmentación es excesiva.
Las personas que toman medicamentos o con más de 45 años, así como las embarazadas deben utilizar protección alta y sobre las manchas, pantalla total. De este modo, se atrapa lo mejor del astro rey sin perjudicar la salud.
Antes de comenzar con la operacion broceado hay que liberar la piel de células muertas e impurezas con un peeling exfoliante para cara y cuerpo.
También es importante la dieta: los alimentos con alto contenido en beta caroteno, como las frutas y las verduras con color, favorecen la producción de vitamina A, fundamental para la síntesis de la melanina.
Otra buena idea es utilizar autobronceador al menos 15 días antes de tomar el sol: activa la melanina, y la piel no tendrá una respuesta tan violenta a los rayos UVA.
Las mejores horas para la operacion bronceado son desde las 11 de la mañana hasta la 1 de la tarde y con una buena dosis de crema se puede tomar el sol, eso sí, paseando, practicando deporte o dándose continuos chapuzones (tras los que hay que renovar la aplicación de bronceador).
Sin embargo, de 1 a 5 de la tarde es preferible evitarlo: es cuando más quema. De 6 a 7 de la tarde, sus rayos broncean, pero con delicadeza. Es el mejor momento para tumbarse al sol.
Con los niños hay que extremar más las precauciones: los bebés menores de cinco meses no deben exponerse al sol y a partir de esa edad exponerse poco a poco.